Las ventanas son responsables de entre el 25% y el 35% de las pérdidas de calor en una vivienda. Cambiarlas por modelos de alta eficiencia puede reducir la factura energética entre un 15% y un 25%, además de mejorar el confort acústico. La inversión suele amortizarse en 5–8 años.
El PVC es el material más popular por su excelente relación precio-prestaciones. Ofrece un buen aislamiento térmico, bajo mantenimiento y larga vida útil. El aluminio con rotura de puente térmico es la opción más resistente y estética, ideal para ventanas grandes o de diseño especial. La madera aporta calidez y naturalidad, pero requiere mantenimiento periódico.
El vidrio doble (4/16/4) con cámara de argón es el estándar mínimo recomendable. El vidrio triple (4/12/4/12/4) ofrece una eficiencia superior pero a mayor coste. El vidrio bajo emisivo (Low-E) reduce la transmisión de calor sin penalizar la entrada de luz natural.
Si optas por aluminio, asegúrate de que el perfil tiene rotura de puente térmico (RPT). Sin ella, el aluminio actúa como conductor de calor y se genera condensación en el interior del marco, lo que genera humedad y moho.
Una ventana de calidad mal instalada pierde gran parte de sus prestaciones. El sellado perimetral con espuma de poliuretano y cinta compresible es fundamental para evitar infiltraciones de aire. En Reformas Julio Valladolid instalamos ventanas con garantía de acabado y sellado perfecto.
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Cambiamos las ventanas de aluminio antiguas por PVC con doble cámara y triple vidrio. La factura de gas en invierno ha bajado un 30 %.
¿Es necesario aprovechar la reforma de fachada para poner aislamiento térmico por el exterior (SATE)? ¿Compensa frente a solo cambiar ventanas?